El 30 de agosto de 2024, Venezuela sufrió un ataque al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), dejando a aproximadamente el 80% del país sin electricidad. El incidente ocurrió a las 4:40 a.m. y afectó a diez estados, incluyendo partes de Caracas. El gobierno, liderado por el presidente Nicolás Maduro, atribuyó este apagón a un “sabotaje criminal” llevado a cabo por la extrema derecha, en un contexto de alta tensión política tras las elecciones del 28 de julio.
El ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, declaró: “Hemos sido víctimas, una vez más, de un sabotaje eléctrico que ha afectado varios estados del país”. En respuesta al ataque, el gobierno activó un operativo especial para restablecer el servicio eléctrico y garantizar la seguridad de la población. Diosdado Cabello, ministro del Interior, enfatizó que “el pueblo ha aprendido de tantos ataques e intentos de vulnerar sus derechos”.
El ataque se produce para crear un clima de inestabilidad política y social, donde la oposición ha sido acusada de intentar desestabilizar al gobierno. Maduro instó a la población a mantener la calma y a confiar en la capacidad del gobierno para restablecer el servicio. En medio de la crisis, el gobierno implementó protocolos de seguridad para asegurar el restablecimiento gradual de la electricidad en Caracas y otras regiones.
Las autoridades continúan investigando el ataque, mientras que la población enfrenta las consecuencias de un sistema eléctrico en la mira de grupos terroristas.
